Sobre el proyecto

Docol Revestir 2026

El estand de Docol en la Expo Revestir 2026 propone ambientes que remiten al uso cotidiano de los productos, en contraposición a la usual exhibición comercial y seriada del vasto catálogo de la empresa. La forma orgánica contrasta con la ortogonalidad de la feria en su conjunto. El hilo conductor de la marca es el agua, representada aquí en las formas sinuosas del río Itapocu en Jaraguá do Sul, ciudad donde Docol fue fundada hace 70 años.

Joinvile/São Paulo 2026

Cliente: Docol Mekal
Área: 1.100 m²
Colaboradores: Sofia Comini, Daniel Parente.
Luminotécnica: Estúdio Carlos Fortes
Obra: Paleta Stands
Fotos: Pedro Kok

El proyecto para el estand de Docol en la Expo Revestir 2026 marca la celebración de los 70 años de la fundación de la empresa, buscando en sus orígenes geográficos el lema para una intervención que privilegia la experiencia sensorial y la desaceleración. En un entorno frecuentemente marcado por la saturación visual y la ortogonalidad rígida de los pabellones de ferias, la propuesta introduce una geometría orgánica inspirada en las sinuosidades del río Itapocu, que atraviesa Jaraguá do Sul, ciudad cuna de la marca.

La implantación aborda el desafío de conciliar la visibilidad comercial con la creación de un refugio que evoque la noción de bienestar en el día a día, tema de la campaña publicitaria de la marca. Una plaza central integra el espacio a la calle de la feria, diluyendo fronteras: la alfombra negra de los pasillos invade el suelo expositivo, encontrándose con la fórmica beige en un diseño curvilíneo que alude al encuentro de las aguas de los ríos Negro y Solimões. El ritmo de la visita está dictado por un recorrido circular, donde el público fluye a través de seis ambientes distintos que remiten al uso cotidiano y doméstico de los productos, alejándose de la tradicional exhibición seriada de catálogo.

El diseño del mobiliario expositivo responde a un rigor funcional específico. Las encimeras fueron concebidas utilizando el peso de los tanques de agua recirculante en su base como lastre para el generoso voladizo de las superficies. Este gesto, además de aportar ligereza visual, facilita el acceso técnico para el mantenimiento. Por su parte, los tótems proponen una ocupación lúdica del espacio, partiendo de la repetición de un mismo módulo pentagonal en alturas y colores variados.

Esta obra marcó nuestra primera experiencia en el campo de la arquitectura efímera, donde la planificación logística asume el protagonismo de la obra. El volumen orgánico, compuesto por módulos prefabricados, fue montado y probado en Joinville antes de adoptar su forma final en São Paulo. La materialidad del estand se resuelve en una solución técnica y estética: el revestimiento en tela azul no solo unifica los módulos y oculta las juntas del ajustado montaje, sino que también otorga una identidad cromática vibrante al conjunto.